De paseo con Karen Blixen

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He de reconocer, que cuando planeé  visitar Kenya…

lo primero que pensé , no fue en un safari fotográfico. Lo primero que pensé, fue  en visitarle a ella. Visitar su casa. Visitar su hogar ¿ La razón? Quizá porque soy una romántica empedernida. Porque mi película favorita es Memorias de África. O tal vez, porque la considero una especie de heroína.

Su casa está situada a las afueras de Nairobi. En una zona alta, arbolada. Residencial. Sabes que te vas acercando, porque todo aquello por donde pasas, lleva su nombre. Colegios, avenidas, restaurantes…

Karen, es el nombre de alguien que se recuerda con respeto, cariño, y agradecimiento. Una especie de símbolo que todos veneran. Porque nadie olvida, que gracias a ella, ellos siguen allí, en sus tierras. No fueron desterrados.

Me viene a la cabeza el término apartheid. Comúnmente utilizado para blancos contra negros, o negros contra blancos. Creo que eso no es así. El apartheid no se refiere a razas ni a colores. Se refiere a actos de personas o grupos de personas. Intolerantes. Con independencia de los otros factores. Karen nunca fue racista, y los Kikuyu tampoco. Sí, hubo apartheid, y lo sufrieron ambos por igual.

Su casa es hermosa. Y todo lo que en ella contiene y la refleja. Está llena de gusto, exquisitez, dulzura, profundidad, carácter y mucha valentía. Un diamante en medio del carbono.

Un salón con muebles de caoba y vajillas de porcelana. Una habitación con una pequeña cama , su tocador y su baúl. Una cocina aneja, llena de cacharros. Y en la parte trasera, un banco de piedra desde donde se divisan las ondulantes colinas de Knong. Allí se estrelló su avioneta. Allí perdió la vida, su queridísimo Denis.

Al caer la tarde me invita a dar un paseo, por su verde jardín , entre los frondosos árboles. Me lleva hasta la máquina que transformaba el café. Me confiesa, lo duro que fue perderlo todo. Lo triste que fue volver.

Que ella  también murió con él, y al dejar Africa.

4 comentarios sobre “De paseo con Karen Blixen”

  1. Vengo a escucharos, hoy no hablo. Divagan mis labios.

    Cuánto amor y admiración se detienen en esta imagen.

    Nos das la mano como ella te invitó a ti, nos quedamos a sentir.

    Delicadamente se apoyan unas palabras en otras , se ayudan.

    Nos haces pasar dentro, insertando tu historia en la suya.

    Gracias Cristina por tu generosidad. Por tus miradas y sentimientos.

    Otra romántica te abraza.

    1. Querida Ruth.
      Me haces sentir, a la vez pequeña y emocionada.
      Pequeña en relación a tu maestría literaria.
      Emocionada, porque viajamos sintiendo juntas.
      Solo puedo decir: gracias.
      Cristina

  2. Tu foto me lleva de viaje…a esas tierras salvajes de colores rojizos y vegetación exultante…aspiro el aroma de esos polvorientos caminos mojados por las torrenciales lluvias…Nairobi..sólo pronunciar el nombre me trae ese paisaje evocador de la hermosa “Memorias de África”, que rindió homenaje a esa gran mujer…Karen…luchadora y enamorada de África, su gran pasión, como la que sintió por Denis, su amor. Su historia, sus penurias…descubrimos ese continente a través de ella ….Sólo África supo amarla como se merecía…le devolvió su cariño mostrándole respeto al mantener su recuerdo…Gracias por compartirlo!!!

    1. Gracias a ti Marta, por viajar conmigo.
      El viaje se disfruta más cuando uno va acompañado.
      Y mucho más si la compañía es como la tuya. Llena de sensibilidad y dulzura. Con gusto y conocimiento literario.
      No sabes cuánto aprecio y agradezco tu compañía.
      Un beso muy grande, y espero que siempre viajemos juntas.
      Cristina.

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