Damasco. It was.

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Damasco. It Was.

Odio las guerras con todas mis fuerzas.

Porque amo la vida con todas mis fuerzas.

Es Damasco. Su zoco. Los visité meses antes de la guerra. Era un gran bullicio. Mil olores, mil colores. Todo vida. Salía de visitar la imponente mezquita de los Omeyas. Me obligaron a llevar una túnica negra de los pies a la cabeza. No estaba limpia. Conté tres lamparones y ya no quise contar más. Era mayor mi necesidad de contemplarla, que el repelús que me producía, cubrir mis ropas y mi cabeza con aquello.

Mereció la pena. La belleza siempre merece la pena.

En un puesto ambulante comí un delicioso kebab. Escogí el lugar porque estaban haciendo cola. Malo no podía ser. Acerté. Luego me tomé un helado. En una heladería muy famosa. No me acuerdo de su nombre. Pero en las paredes colgaban fotografías de mandatarios y gente señalada del país. También delicioso. De nata, pistachos y nueces.

Atravesé el zoco y llegué a una de las arterias principales de la ciudad. Más vida. Coches. Gentes. Casas. Muchas de ellas otomanas. Eso sí, muy deterioradas. Esperaba el taxi.

¿Cómo estará Damasco ahora?  Sus gentes. Las familias. Los niños. ¿Quedarán todos sus colores? ¿Serán iguales sus olores? Saldrá a pasear la alegría?

Odio las guerras con todas mis fuerzas.

Porque amo la vida con todas mis fuerzas.

 

 

6 comentarios sobre “Damasco. It was.”

  1. Qué efecto curioso de la foto, al intercalar aún más tu intención, ese juego de luz y sombra, con detalles de tonalidad.

    Al robarles los colores semeja una huída. Parece una estación indefinida sin tren, sin salida. Acabada y condenada a repetir y repetirla en su paseo.

    Esa claridad descarga el contraste con las pesadas telas opacas que soportan el mundo. El sol se choca contra ellas, las repele. Da asfixia.

    Ellos desnudan sus gestos. Para ellas el encierro. Te adelantaste a la guerra, ahí ya se respira otra guerra más íntima.

    Gracias por buscar realidades, por compartirlas.

    1. ¡qué hermoso comentario, tan sutil y sin embargo tan profundo…!
      Si la imagen es bella y también lo es el texto los comentarios nos enriquecen aún más la desciptiva realidad de esta sinrazón de la guerra… dolor, claroscuros, túneles sin salida…

      1. Querida Marta.
        Buenas tardes y bienvenida. Gracias por tu sensibilidad. Es un artículo que me ha salido de lo más profundo del corazón. Porque sentí la vida, donde ahora solo habrá pena y dolor.
        De verdad que mil gracias, y espero seguir leyéndote.
        Feliz tarde.
        Cristina.

  2. Qué bella la foto y qué acertado esbozo de la crudeza de la guerra que descarna lo más despiadado del ser humano y lleva al olvido a las personas que habitan esas tierras asoladas por el dolor. El colorido de los mercados y zocos estalla en pedazos ante las balas y las bombas que barren a su paso la hermosura de las mezquitas donde las gentes rezan soñando paraísos mejores.

    1. Qué bello comentario Blanca.
      Qué bien escrito y qué profundo.
      Cuánto me alegra alegra leerte.
      Creo que no se puede reflejar mejor.
      Un gran beso y cuento con tu compañía.
      Cristina,

    2. Querida Blanca.
      Nuca mejor descrito. La cara y cruz de una misma moneda.
      Alegría y pena. Felicidad y dolor. Es esa parte tan negra y cruel de un ser humano, que no alcanza la perfección. que en algunas ocasiones, ni siquiera llega a la humanidad.
      Un gran beso.
      Muchas gracias.
      Cristina.

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