A Journey in Egypt.

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Esta imagen es una de las muchas que embellecen el Libro de David Roberts.

Incansable viajero y pintor, que recorrió este país en 1838.

Como no encontraba palabras para acercarme a la inmensidad de Egipto; he pedido ayuda a Roberts, que con sus notas y sus exquisitas ilustraciones, logra muchísimo más de lo que podría lograr yo, aunque lo intentara durante 100 años.

No puedo transmitirte, aunque lo intente, lo que pude sentir, cuando estuve en cada uno de aquellos mágicos y grandiosos templos. Ni avanzando por el Nilo. Ni en el Valle de los Reyes. Ni en las Pirámides. Ni en el Museo de El Cairo, al descubrir la máscara funeraria de Tutankamón.

Lo que sí puedo revelarte, es el nombre de uno de los lugares, en los que si me pierdo alguna vez, me puedes encontrar.

Está en Aswan. Es el Hotel Old Cataract. En donde mi idolatrada Agatha Christie, escibió su Muerte en el Nilo.

Allí, en aquella terraza, bebiendo un delicioso té helado, disfruté del calor seco del atardecer, y de los infinitos tonos dorados y rojizos. Mientras admiraba la isla Elefantina y a las falucas, que impulsadas por la melodiosa brisa, discurrían suavemente  por aquel lugardonde el dios Nilo, se había permitido el capricho de un recodo.

Un tiempo para recordar. Un tiempo para llevar siempre en mi memoria y en mi corazón.

 

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